El bastón presidencial de Pallarols
Una obra que nos representa a todos
Tradición, identidad y un gesto colectivo que trasciende el tiempo
Hay objetos que superan su función y se convierten en símbolos. El bastón presidencial argentino es uno de ellos: una pieza que no solo acompaña a quien asume el cargo, sino que encarna una historia compartida.
Desde 1983, el orfebre Juan Carlos Pallarols es el encargado de diseñar y realizar este emblema. Pero lo que hace única a cada pieza no es solo su trabajo artesanal, sino el proceso que la transforma en algo mucho más profundo.
Antes de finalizar cada bastón, Pallarols invita a miles de personas a participar de su creación, dando un pequeño golpe sobre la plata. Un gesto simple, casi simbólico, pero cargado de significado: cada marca representa a alguien, y todas juntas construyen una identidad colectiva.
Así, el bastón deja de ser un objeto individual. No pertenece a un presidente, ni a un momento político específico. Se convierte en la huella de un país entero, en una pieza que reúne historia, tradición y participación.
Este ritual se repite con cada nuevo mandato desde el regreso de la democracia, consolidando una práctica que une generaciones y refuerza la idea de continuidad. Más allá de cualquier ideología, el bastón presidencial de Pallarols es un recordatorio tangible de que hay símbolos que nos representan a todos.
Porque cuando una pieza está hecha a mano —y también hecha por muchos—, deja de ser solo artesanía. Se transforma en memoria viva.
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