El origen del set de joyas

Historia, elegancia y un clásico que perdura


En la historia de la joyería, las piezas no siempre fueron pensadas de manera individual.
Desde sus orígenes, los sets de joyas —aros, colgante y anillo— surgieron como una forma de contar una historia completa a través del diseño.

En las cortes europeas de los siglos XVII y XVIII, la joyería se concebía como un conjunto armónico. Cada piedra, engarce y metal respondía a un mismo criterio estético y simbólico. Usar un set de joyas representaba estatus, elegancia y coherencia visual, valores que definieron durante siglos el concepto de joyas clásicas.

Esta tradición se mantuvo viva a lo largo del tiempo y llegó también a la joyería contemporánea. En ciudades con fuerte cultura joyera como Buenos Aires, los sets siguen siendo una referencia cuando se busca equilibrio, presencia y diseño atemporal.

Aunque hoy existe mayor libertad para combinar piezas, el set conserva su valor simbólico. Continúa siendo elegido para ocasiones especiales, regalos importantes y momentos donde la estética y el significado van de la mano.

Los sets de joyas no responden a una moda pasajera.
Son una expresión de historia, tradición y elegancia, un lenguaje visual que atraviesa épocas y demuestra que, en joyería, la armonía siempre vuelve.


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