Anillo Lady Di
La historia detrás de un ícono eterno
Algunas joyas trascienden su materialidad.
No son solo oro, piedras preciosas y diseño: son símbolos cargados de historia.
El anillo Lady Di es uno de esos casos excepcionales.
El anillo Lady Di fue diseñado en 1981 por la casa Garrard, joyeros oficiales de la Corona Británica. Lejos de lo que dictaba la tradición real, Lady Diana Spencer eligió su anillo de compromiso directamente del catálogo de la firma, en lugar de encargar una pieza única y exclusiva.
Ese gesto, simple en apariencia, marcó una diferencia profunda: hablaba de una mujer auténtica, cercana y con identidad propia.
La pieza se compone de un zafiro azul de Ceilán de forma ovalada, rodeado por 14 diamantes, montados en oro blanco.
El contraste entre el azul profundo del zafiro y el brillo de los diamantes dio como resultado un diseño equilibrado, sofisticado y fácilmente reconocible.
No era ostentoso. Era elegante. Y justamente por eso, inolvidable.
Con el paso del tiempo, el anillo dejó de ser simplemente una joya de compromiso y pasó a convertirse en un símbolo asociado directamente a Diana. Su imagen, su estilo y su manera de habitar la realeza quedaron ligados para siempre a esta pieza.
Así nació el nombre “anillo Lady Di”: no como una estrategia de marketing, sino como una consecuencia natural de su impacto cultural y emocional.
Décadas después, el anillo Lady Di sigue siendo una referencia en la alta joyería. Ha inspirado innumerables reinterpretaciones y continúa siendo elegido por quienes buscan una joya con historia, significado y elegancia atemporal.
Los clásicos no dependen de tendencias. Se sostienen en el tiempo porque cuentan algo más grande que ellos mismos. Y el anillo Lady Di, sin dudas, tiene mucho para contar.
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